La literatura y el cine infantil y juvenil están llenos de referencias a seres malvados que, en base a su relación con almas puras acaban renegando de su villanía y se convierten en blanditos peluches bondadosos. Yo no digo que esto no suceda fuera del imaginario artístico, pero desde luego, no es corriente. Mi experiencia empírica apunta a todo lo contrario. La bondad intrínseca del ser humano se desvanece tarde o temprano en la inmensa mayoría de los casos como consecuencia, precisamente, del cansancio que provoca el acto de dar sin recibir. Sé que para la mayoría de vosotros no es una sorpresa afirmar que se espera mucho más de aquellos que no son amigos de dar que de los que nos regalan su generosidad a diario. Pero esta reflexión aparentemente banal, cobra una importancia extraordinaria si uno la traslada a su microcosmos familiar. Realmente no sé cómo quiero educar a mis hijos. Está claro que no quiero que sean unos hijosdeputa sin escrúpulos, pero tampoco pueden cumplir las expectativas de aquellos que quieran tener siempre a mano una teta de la que mamar presumiendo además de lo bien alimentados que están y de lo mucho que hacen por mejorar la salud de la especie. Lo difícil no es ser buena gente, sino seguir siéndolo. ¡¡¡Temblad plañideros amigos de Winnie the Pooh, su pañuelo está hasta arriba de mocos!!!
Thursday, 16 June 2011
Lo difícil es seguir siendo
La literatura y el cine infantil y juvenil están llenos de referencias a seres malvados que, en base a su relación con almas puras acaban renegando de su villanía y se convierten en blanditos peluches bondadosos. Yo no digo que esto no suceda fuera del imaginario artístico, pero desde luego, no es corriente. Mi experiencia empírica apunta a todo lo contrario. La bondad intrínseca del ser humano se desvanece tarde o temprano en la inmensa mayoría de los casos como consecuencia, precisamente, del cansancio que provoca el acto de dar sin recibir. Sé que para la mayoría de vosotros no es una sorpresa afirmar que se espera mucho más de aquellos que no son amigos de dar que de los que nos regalan su generosidad a diario. Pero esta reflexión aparentemente banal, cobra una importancia extraordinaria si uno la traslada a su microcosmos familiar. Realmente no sé cómo quiero educar a mis hijos. Está claro que no quiero que sean unos hijosdeputa sin escrúpulos, pero tampoco pueden cumplir las expectativas de aquellos que quieran tener siempre a mano una teta de la que mamar presumiendo además de lo bien alimentados que están y de lo mucho que hacen por mejorar la salud de la especie. Lo difícil no es ser buena gente, sino seguir siéndolo. ¡¡¡Temblad plañideros amigos de Winnie the Pooh, su pañuelo está hasta arriba de mocos!!!
Tuesday, 7 June 2011
Sombra infausta
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